Este criterio es a menudo pasado por alto y sin embargo puede cambiarlo todo. Entre 5, 7 o 10 cm de espuma, la sensación es bastante diferente. Las espumas más pequeñas hacen que la mesa sea más ligera y le dan un aspecto más fino, pero es posible que después de unos minutos, la persona que está siendo masajeada siente la madera debajo. La segunda cosa a tener en cuenta es la densidad de la espuma. Debe ser aireada, pero lo suficientemente firme para volver fácilmente a su forma original y así extender la vida de su mesa.