Un disco duro de escritorio es bastante voluminoso y puede pesar más de un kilo. Por lo tanto, estas unidades de memoria no son realmente productos nómadas, aunque sigan siendo transportables. Su capacidad de almacenamiento oscila entre 750 GB y 6 terabytes (TB) para precios que van de 130 a más de 350 euros. No debe confundirse con la memoria “buffer” (o memoria “cache”), de 8, 16 o 32 MB, que sólo se utiliza para optimizar el rendimiento El tamaño de los discos que los componen es su nombre genérico: se llaman discos duros de 2,5 y 3,5 pulgadas. La velocidad de rotación de los discos duros de 3,5 pulgadas alcanza ahora las 7.200 rpm (revoluciones por minuto), lo que asegura una buena tasa de lectura y escritura de datos. Más ligeros (alrededor de 200 g), y por lo tanto más adecuados para el transporte, los discos duros externos portátiles tienen placas de 2,5 pulgadas. Ofrecen capacidades más pequeñas, de 500 GB a 2 TB, por precios que van de 50 a 200 euros. Sus discos giran actualmente a una velocidad de 5.400 rpm, ofreciendo una velocidad ligeramente inferior a la de los discos “fijos”, pero esto evita la necesidad de conectarse a la red eléctrica cuando se utilizan: la conexión al ordenador, a través de un puerto USB u otro, es suficiente. También hay disponibles discos duros portátiles wi-fi, para ampliar el espacio de almacenamiento de un teléfono inteligente o una tableta táctil. El wi-fi permite conectar el disco duro al smartphone o al tablet, después de lo cual el usuario puede copiar archivos de ida y vuelta de una aplicación descargada de las tiendas online App Store (Apple) o Google Play Store (Android). Sin embargo, la transferencia de archivos no es tan rápida como con una conexión por cable. Ten en cuenta que también puedes reproducir archivos (música, por ejemplo) en tu smartphone, a través de wi-fi, sin tener que copiarlos.