Un amplificador de cine en casa nunca es demasiado potente. Incluso si es capaz de entregar más potencia de la que pueden manejar los altavoces, el amplificador no los pone en peligro porque funciona con un margen de seguridad mucho mayor que un amplificador de baja potencia, que corre el riesgo de sufrir un cortocircuito a volúmenes de escucha muy altos. Para elegir un amplificador potente, debe examinar su potencia de salida de 20 Hz a 20 kHz a 8 Ohms y 4 Ohms. Si la potencia varía de al menos el 30%, el amplificador es impulsado por una fuente de energía muy sólida. El peso del amplificador es también un criterio de selección: cuanto más pesado sea el amplificador, más grande y potente será su fuente de alimentación. Los fabricantes no juegan con los amplificadores de lastre para engañar al consumidor, ya que el peso influye en los costes de transporte. Advertencia: este consejo es aún más importante si no se utiliza un subwoofer activo, ya que en este caso el amplificador proporciona una amplificación de las bajas frecuencias, precisamente las que requieren mayor potencia. Cuando un amplificador entrega 2 vatios de potencia para las frecuencias medias, no es raro que desarrolle 10 vatios para la reproducción de las frecuencias bajas.